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8661000014_715a3135e5_o                                                                       Foto: Crowdfunding (cc-by-sa) Rocío Lara 

Marzo ha traído un gran revuelo entre aquellos emprendedores, ecoemprendedores y startups que sacan adelante proyectos e iniciativas apoyándose en el crowdfunding o financiación colectiva, debido a la aprobación del Anteproyecto de Ley de Fomento de Financiación Empresarial, por el Consejo de Ministros del viernes 28 de febrero. Lo filtró El Confidencial a primera hora de aquel viernes: “el importe máximo de captación de fondos por cada proyecto de financiación participativa no podrá ser superior a 1 millón de euros, […] y los inversores no podrán aportar anualmente más de 3.000 euros por proyecto o 6.000 euros en varios”. La prestigiosa revista Emprendedores rápidamente se hacía eco de la noticia, y seguidamente otros muchos medios. En pocas horas, ardía twitter, y se sucedían posts y comentarios sobre la noticia. Lánzanos emitía sendos comunicados en la sobremesa de aquel viernes, firmados por Marta Pizarro y Carlos Otto. La indignación se centraba en el límite de los 3.000 euros, pues los inversores no suelen mover un dedo por participaciones tan escasas, así como el límite de 6.000 euros anual.

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Es preciso aclarar que hay varios tipos de crowdfunding, y que el Anteproyecto de Ley no afecta a todos por igual. De hecho, hay algunos tipos de crowdfunding que no se ven afectados en absoluto. Sobre todo afecta al equity-crowdfunding, donde los inversores obtienen participaciones de las empresas o startups en las que invierten.

También hubo voces a favor de la regulación, y críticas con el comportamiento de muchas personas en twitter y con los comunicados y quejas de las plataformas. Una de las más autorizadas es la de Juan Macías, quien publicó este post en la misma jornada del viernes 28.

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Junto a la de Juan Macías, es interesante conocer también la opinión de Miguel Angel Uriondo, quien en este post incorporó una carta remitida por Alejandro Cremades (CEO de la plataforma RockThePost). Ambas son visiones complementarias.

Es interesante constatar la pluralidad de opiniones encontradas, y la endiablada complejidad de la cuestión, algo propio del momento histórico que estamos viviendo, caracterizado por la complejidad, la bruma y la incertidumbre, que diría Edgar Morin. Los mismos expertos y/o plataformas están a favor de algunos aspectos del Anteproyecto, como por ejemplo la regulación que elimine el actual vacío legal, pero simultáneamente se muestran sumamente críticos con imponer límites que puedan frenar su uso (léase este comunicado conjunto de expertos).

A la plataforma Goteo, líder en España del crowdfunding basado en donaciones (“micromecenazgo”), no le afecta la futura regulación. En este post nos lo explican.

Tras el revuelo inicial del propio viernes 28 y primer fin de semana de marzo, las plataformas empezaron a organizarse y plantear alternativas. Destacamos esta nota emitida por Europa Press a partir de una entrevista hecha a Injoinet Technologies. En ella se subraya que el sector tiene un altísimo componente de innovación, constituyendo un vehículo ideal para el desarrollo de nuevos proyectos y empresas. Y se lamenta el hecho de que las limitaciones planteadas puedan frenar la generación de ingresos y empleo.

Si volvemos la mirada a otros países de nuestro entorno, observamos la tendencia hacia una regulación, pero sin los límites a la inversión que se pretenden introducir ahora en España. Este link (en inglés) abunda en la propuesta de regulación en Francia.

Volviendo al blog de Juan Macías, en este post posterior (02 de marzo), vuelve a poner los puntos sobre las íes, subrayando la idoneidad de la regulación del sector, en aras de una mayor seguridad jurídica. EL PAÍS, por su parte, recoge puntos de vista contrarios a la regulación en su reportaje “Invierta, pero no demasiado” del día 10 de marzo, donde se expresan voces tan autorizadas como Javier Villaseca, director de Socios Inversores.

En Incubaeco no somos expertos en crowdfunding (nos centramos en la incubación y aceleración de ecoemprendedores), delegando estas cuestiones en nuestra red de mentores y entidades colaboradoras (tenemos relación directa con varias plataformas de crowdfunding basado en donaciones y con plataformas de equity- crowdfunding). El acopio de información y los análisis y reflexiones realizados para componer este post, sin embargo, nos han hecho modular nuestra opinión en estas 2 semanas, desde la sorpresa y fuerte desazón inicial (aquel viernes 28) hasta una postura más templada en los últimos días y favorable a la regulación y establecimiento de límites cuantitativos, quizá influid@s por los análisis de Juan Macías. Estamos acostumbrados, como sociedad, a límites y regulaciones que nos afectan a tod@s, en aras de un interés general de mayor alcance (Ej: límites de velocidad de circulación, y como éste otros muchos!), de modo que por qué no con el crowdfunding. Puedes seguir con el debate en twitter con el hashtag #crowdfunding. Si además pones #ecoemprendedores o mencionas a @Incubaeco, nos sentiremos aludid@s y podremos interaccionar!